Un rápido vistazo al frente del local brinda indicios suficientes para creer que está cerrado. El movimiento en la calle está reiniciándose luego del letargo de la siesta de un domingo por la tarde. Cerraduras que se destraban, pesadas cortinas metálicas que ascienden lentamente, como quien no quiere la cosa. Pero tras golpear la puerta -esa que no parece puerta, sino una mera extensión de la vidriera- recubierta hasta el último centímetro con posters que anuncian la salida de una nueva serie japonesa en el país, la respuesta no tarda en llegar, como así tampoco una mezcla de olor a encierro y cigarrillo. Poco importa cuando el interior del local está muy cerca de escenificar el sueño húmedo de cualquier amante de las historietas. Y sin embargo, pese a que las paredes de Azathoth Comics están empapeladas de, justamente, comics, muñecos, mochilas y demás artículos pseudo fetichistas, hoy el interés pasa por otro lado. Hoy los protagonistas son unos rectángulos de cartulina poco más grandes que una tarjeta de crédito, pero que, en ciertos casos, pueden llegar a fundir una tarjeta de crédito.

-Yo arranqué a jugar por un dibujo -recuerda Matías, refiriéndose a las ilustraciones que traen las cartas de Magic The Gathering, un juego de estrategia cuya creación se remonta al año 1993 y que hoy en día tiene más de seis millones de jugadores alrededor del mundo. La idea se le ocurrió a un profesor de matemáticas llamado Richard Garfield y deriva de los juegos de rol (véase: Calabozos y Dragones, dados de 20 caras y nerds que ayer eran marginales y hoy son gente cool –gracias Hollywood- imaginando aventuras épicas, al menos por un rato). En Magic toca interpretar el papel –el rol- de un mago que se vale de sus hechizos para invocar, por ejemplo, poderosas criaturas aladas, artefactos que desafían a la lógica y demás artilugios mágicos.

-Hice de todo por conseguir esa carta. El juego mucho no me importaba, hasta hace unos años cuando un amigo me convenció de jugar y justo conseguí laburo.

Y es que el factor “tener trabajo” no es un dato menor. No se trata de una baraja de Poker de cincuenta pesos sino de cartas importadas, cada una con su propio nombre, ilustración, y características propias. Se trata de piezas coleccionables, algunas más raras que otras, que se venden en mazos pre armados por la empresa Wizard Of The Coast (subsidiaria del gigante Hasbro), en sobres surtidos o sueltas y que, dependiendo de su frecuencia de fabricación o su uso en torneos internacionales, podrán o no tener un valor elevado.

Matías se acerca a la mesa y despliega su orgullo: una carpeta con folios repletos de cartas. Señala una en particular. Se llama Tarmogoyf y es una criatura monstruosa de la que seguramente Lovecraft estaría orgulloso.

-Esta carta es la más cara de mi colección. Hoy vale 170 dólares, y si fuera brillante –o “foil”- valdría 800 dólares.

-¿Y no la usas?

-No podría, mirá si se arruina.

Un rectángulo de cartulina, poco más grande que una tarjeta de crédito, puede valer 800 dólares.

-Hay cartas de las primeras que salieron que llegan a valer 30000.

-¿Y alguna vez pensaste en venderla?

-Si obvio, pero por suerte no fue necesario.

tarmogoyf

-Los comics me interesan pero no tanto como Magic-. Ariel abrió el local en 2006 porque sabía, había escuchado la leyenda, de que en Villa Ballester vivían varios jugadores que peregrinaban hasta microcentro durante los fines de semana para participar de torneos y mejorar sus habilidades.

-Podrá ser caro jugar a nivel competitivo, pero acá se generaron amistades, parejas, de todo. Es una linda excusa, es como ir al club a jugar con amigos.

Ariel, además, es juez de Magic desde hace años. Resulta que el juego puede practicarse en la habitación de cualquier hogar, en el patio del recreo, en la vereda. Pero hay algo más, algo llamado “juego organizado”, la estructura que hoy por hoy sostiene a la marca y que parece justificar las horas invertidas en el armado de la estrategia perfecta o tantos dólares gastados en tener el mazo del momento con las cartas que están usando los que encabezan el ranking mundial.

¿Y qué hay que hacer para que el nombre de cualquiera quede inmortalizado en el listado internacional? Jugar torneos oficiales, organizados por tiendas especializadas, fiscalizados por uno o más jueces: aquellos que tienen un conocimiento del juego más allá de haber leído el manual de reglas, también oficial, y que cuenta con la habilidad de resolver los conflictos que se presenten.

Porque siempre que exista un manual de reglas existirá la interpretación propia que cada uno pueda darle.

-Mi función es evitar que se agarren a piñas o que hagan trampa. O a veces responder preguntas sobre el funcionamiento de determinada habilidad de una carta que presenta dudas-. Tanto Ariel como cualquier interesado en ser juez de Magic tiene que rendir un examen de opción múltiple que contempla, no solo las reglas más actualizadas del juego sino también lineamientos y pautas de comportamiento a mantener en los torneos.

-Es como estudiar para árbitro de futbol pero sin correr tanto- dice mientras se voltea para atender la consulta de Lucas, otro jugador que transita una de las últimas rondas del certamen.

-Solo por jugar ya sumás puntos para el ranking -explica Lucas, que acaba de ganar la partida que lo clasifica para la semifinal-. Eso te permite participar en torneos más interesantes, como los Pro Tour o la copa mundial.

Los ojos de Lucas se iluminan como si estuviera hablando del sueño de su vida, pero se apura en agregar –Igual acá en Argentina casi nadie se lo toma en serio, ¿ves? Vienen a jugar un rato para pasarla bien pero si pierden no pasa nada.

walkingthehalls1

Estados Unidos, Japón, República Checa y Suiza son los países que encabezan el ranking de los 25 mejores jugadores a nivel internacional. Aquellos que la tienen más grande que el resto no se contentan con sumar puntos en una grilla: los premios por ganar los campeonatos mundiales llegan a los 60000 dólares, pudiendo repetir misma suerte al año siguiente.

Los torneos, además, se juegan por formatos. El formato estándar, el preferido a nivel profesional, solo permite utilizar cartas de las últimas 4 colecciones (salen 4 por año). Esto significa, para dejarlo en claro, que las estrategias se renuevan mientras los bolsillos se vacían. Internet no hace más que acelerar la brecha, ya que existen sitios especializados con los listados de cartas que usan los mejores. La ropa que hay que usar en esta temporada se traduce en el mazo, la baraja que está de moda:

-Llega un punto en que gana el que tiene la plata para comprar las mejores cartas en vez del más habilidoso –reclama Matias-. Eso desanima bastante, por eso prefiero venir a jugar para divertirme en vez de preocuparme por comprar  lo que usa el número 1 de Japón.

Es de noche y Lucas es declarado ganador del certamen. Uno de entre 12 jugadores que asistieron esa tarde para divertirse. Uno de entre millones alrededor del mundo:

-Algunos dicen que la época de oro del Magic ya pasó, que ya fue. Y si, algo de eso hay. Pero la pasión está intacta.